¿Qué es eso del pecado?

Hace unos años era muy claro qué era el pecado, cuáles eran los pecados y cómo dónde y con quién se podría pecar. Hoy no lo es tanto para mucha gente, como sí lo es para la teología, la moral, biblia o la espiritualidad.

Para mucha gente los pecados son expresiones de libertad y para muchos lo que Dios dice que es pecado para ellos es un bien. Un ejemplo sencillo: ¿es pecado robar? para muchos si se trata de robar a un rico para darle lo robado a un pobre es justicia social, si se trata de piratería informática o musical entonces, robar los derechos de autor para muchos no es robar ni tiene nada de malo, si se trata de robarle a una máquina no hay problema, esto se llama relativismo. Es decir que se ha vuelto relativo el pecado para la gente, dependiendo la circuntancia será pecado o no, depende del pensamiento, etc y esto es un desastre.

El pecado es pecado y ya, se trata de violar la ley de Dios y de faltar a su amor, de desobedecerle, de serles infieles y de creernos dioses.

Dios decide cuáles son los pecados y no somos nosotros ni nuestras opiniones o circunstancias las que deciden qué cuándo, dónde y con quién es pecado algo o no.

Los pecados son pensamientos, palabras, actos y faltas al deber. Sin embargo la tendencia moderna es ver a Dios cada vez más pequeño y menos importante en la vida de la gente lo que está haciendo que el pecado reine en el mundo, en vez de ser Dios quien reine, estamos en el reino del pecado y no en el Reino de Dios.

El pecado tiene sus consecuencias y deja su rastro por donde pasa, tenemos guerras, violencia jóvenes adictos a los alucinógenos, el sexo, la televisión el internet, el alcohol, las mentiras, etc, tenemos hijos sin padres, padres de varios hijos pero sin hogar, hambre, sufrimiento, desempleo, desnutrición, pobreza, injusticia, corrupción administrativa y sigue lista.

Los desordenes de la vida sexual, han sido el vehículo para la transmisión rápida de las enfermedades de transmisión sexual en el mundo que ha cobrado millones de víctimas en el mundo y aumentando, los vicios de las drogas y demás alteradores de conciencia tienen a muchos de nuestros jovenes perdidos y ha aumentado el desempleo, la cantidad de embarazos de niñas, pobreza, inseguridad y desempleo.


El consumo de cocaína en el mundo mantiene la guerra fratricida entre colombianos. El pecado tiene consecuencias funestas pero parece que pocos nos importa y cada vez menos, la lucha de resistencia contra el pecado la están librando muy poquitos, en lo personal y en lo social.

Nuestros ancianos sacerdotes nos cuentan de sus tiempos de juventud en los confesionarios donde pasaban varias horas al día, hoy ni confesionarios hay en la mayoría de nuestros templos, la mayuría se construyen sin ellos o se pudrieron o se eliminaron por falta de uso y tantos párrocos les pasan las semana o los meses sin confesar a nadie. La gernte pasa años lustros y décadas, sin confesarse ni comulgar y no sienten ningún remordimiento ni preocupación al respecto.

Todos nos hemos relajado, los creyentes y los no creyentes, los fieles y los infieles, tenemos las familias partidas, divididas, en desorden y en un continuo cambio donde los hijos ya no saben cuál es su hogar, el nuevo que armó su papá con otra señora versión dos o tres o el de su mamá con otro señor. El hijo del matrimonio ya no encaja ni en uno ni en otro.

Son muchas la preguntas que surgen ¿por qué pasa esto? ¿será que la gente ya no cree? ¿será que no nos importa? ¿será que no sabemos? ¿será que no
nos da ni un poquito de susto el infierno o el cielo no nos motiva? ¿será que no queremos?

Algo grave está pasando, que vemos lo que pasa y parece que nada nos pasa. Hoy todo está bien visto y permitido, nadie puede decir nada, la mal entendida tolerancia, nos ha llevado a convivir con el pecado sin que nadie se inmute. Luego de prometer ante el altar amor hasta la muerte, se cambia de conyugue como quien cambia los muebles de la casa. Los compromisos no son en serio, no se ve una salida fácil.

Pero hay sin embargo esperanza, queda algo por ahí que casi no se ve y que va surgiendo, en algunos sectores de la sociedad, surgen personas que han tratado de vivir su fe en serio y ayudan a otras a salir de su pecado.

Hace seis meses vivo en los llanos orientales colombianos y vi en el verano secarse los ríos, morir el pasto y el ganado, muchos animales fueron sacrificados para evitar mayores pérdidas, unos caños, de solo piedras, sin gota de agua y uno creería que ya no había nada que hacer, que los peces habían muerto para siempre, que no habría forma de regenerar esa vida. Al llegar el invierno, los huevos depositados por los padres en el barro y entre las piedras antes de morir, con el agua nacieron y los ríos y caños ahora que están llenos están de nuevo llenos de peces, la gente pesca y saca buena cantidad de peces, eso espero que pase con nosotros, aunque el panorama sea desesperanzador, debemos conservar la ilusión de que un día lo bueno que podamos hacer y sembrar un día germine y tengamos cielo nuevo y tierra nueva.

Sigue viva la esperanza pero tenemos que luchar, por favor al terminar esta lectura, examina tu conciencia, arrepiéntete de tus pecados, confiésate y conviértete, así habremos ganado en tí una batalla contra el pecado y tú serás semilla para que el mundo empiece a cambiar.

Ánimo, adelante todos unidos podemos hacer que el mundo sea distinto, tu y yo unidos en un mismo propósito podemos hacer la diferencia.



Si tienes una pregunta que no esté aquí por favor hazla, si son millones, solo has la más importante.